Una vez pasada la etapa proselitista, a escasas horas del silencio electoral, Tarija ha sido testigo de una de las contiendas electorales de gobernación mas duras en los últimos tiempos, en cambio en el ámbito municipal ha sido un poco diferente.

La carrera municipal ha tenido varios contrincantes, y en los foros debates se ha podido apreciar las propuestas de los candidatos, y cada candidato va resaltando en la opinión publica por diferentes cualidades, por un lado, un candidato del MAS que llega muy accidentado, quien aun no convence a las bases orgánicas del masismo de su lealtad para con el instrumento, quizá por su pasado cercano abrazado de fuerzas opositoras al MAS. Por otra parte, una Patricia Paputsakis quien promete ser actora importante en la política tarijeña para un siguiente momento, Dalcy y Richard quienes al parecer no pasaran de ser solo una presentación muy liviana en esta ocasión, un Chulo Torrez que mas ha destacado por su carácter impulsivo hasta a veces descontrolado, un Alan Echart quien podría decirse que es la sorpresa de la contienda, quien sin el apoyo de su partido ha logrado estructurar un frente prometedor que dependerá de sus nuevos integrantes si juega un rol protagónico a futuro, y un Johnny Torrez, que más allá de su escasa presencia en medios y debates, pesa su experiencia y su trabajo realizado durante los últimos años, quien muy hábilmente ha sabido posicionarse en la mente y el corazón de propios y extraños.

Este panorama deja establecido que en Tarija aun pesa la experiencia y no la improvisación, por el momento es lo que reflejan los números, y Johnny tendrá una gran tarea para reconstruir una gestión dejada por Rodrigo Paz Pereira quien se ha caracterizado por llevar adelante una gestión deficiente con gastos insulsos, y tendrá que reconstruir lo mas importante, que es la fe de los tarijeños en sus líderes, algo que Johnny sabe muy bien y por nada su lema indica que con poco se hizo mucho.